Más de 300 militares de Estados Unidos comienzan a llegar este martes 27 de octubre a Colombia para participar en Vanguardia del Sur 2026. El ejercicio se desarrollará en el Fuerte Militar de Tolemaida, en Nilo, Cundinamarca, y se extenderá hasta el 11 de noviembre.
El Ministerio de Defensa anunció que el entrenamiento busca fortalecer la coordinación entre los ejércitos de Colombia y Estados Unidos. Las actividades estarán enfocadas en narcotráfico, minería ilegal, amenazas con drones y evacuaciones médicas.
Qué harán las tropas en Tolemaida
Por Colombia participará el Batallón Contra el Narcotráfico N.º 1. Del lado estadounidense intervendrán soldados de infantería ligera de una unidad de montaña. Según la información oficial, ambos contingentes intercambiarán tácticas, técnicas y procedimientos para mejorar su capacidad de operar de manera coordinada.
La primera actividad pública está prevista para el 30 de octubre: un simulacro de evacuación aeromédica desde Tolemaida hasta la Escuela de Caballería, en Bogotá. El ejercicio recreará la atención de una persona herida en un área minada y permitirá revisar protocolos de primeros auxilios y traslado.

El punto jurídico: entrenamiento no es lo mismo que operación
La llegada reabre una discusión constitucional conocida. El artículo 173 de la Constitución atribuye al Senado la autorización del tránsito de tropas extranjeras por el territorio nacional. Sectores de oposición sostienen que el despliegue debería pasar por ese control; el Gobierno no ha informado de una solicitud al Congreso para este ejercicio.
Sin embargo, un antecedente de 2020 introdujo una distinción relevante. El Consejo de Estado revocó una orden que había suspendido una misión estadounidense y consideró que la presencia temporal para asesorar, entrenar o capacitar no equivale necesariamente a tránsito de tropas, siempre que los uniformados extranjeros no participen en operaciones, no ejerzan mando y no actúen armados.
Ese precedente no autoriza de forma automática cualquier actividad militar extranjera. Su aplicación depende del alcance real de la misión. Por eso, la pregunta verificable no es solo cuántos soldados llegan, sino si el ejercicio se mantiene dentro de la capacitación anunciada o deriva en tareas operacionales.
Gobierno y oposición leen el despliegue de manera distinta
El Ministerio de Defensa presenta Vanguardia del Sur como una actividad de cooperación e interoperabilidad. El senador Germán Rodríguez, de Salvación Nacional, la calificó como un refuerzo para combatir organizaciones criminales.
Desde la oposición, la senadora Alejandra Omaña, del Pacto Histórico, cuestionó el ingreso del contingente y pidió discutir las garantías jurídicas aplicables a los uniformados. Las críticas no prueban que exista una operación militar conjunta ni que el ejercicio viole la Constitución; plantean una controversia sobre control político, soberanía y transparencia.
La señal política detrás del ejercicio
El despliegue fortalece la agenda de seguridad entre Bogotá y Washington en un momento en que el Gobierno de Abelardo de la Espriella busca ampliar la cooperación contra el narcotráfico y la minería ilegal. También aumenta la presión para que el Ejecutivo defina con precisión la frontera entre asistencia, entrenamiento y operación.
La consecuencia política inmediata estará en el Congreso. Si las actividades se limitan al entrenamiento descrito, el Gobierno puede invocar el antecedente judicial de 2020. Si aparecen funciones operacionales, mando extranjero o empleo directo de la fuerza, crecerá la exigencia de autorización legislativa y control público.
Fuentes: Ministerio de Defensa, comunicación oficial del 26 de octubre de 2026; Cambio; y EL PAÍS. Imagen destacada: paracaidistas de Colombia y Estados Unidos en Tolemaida durante HYDRA 24, julio de 2024; Spc. Leon Flowers / U.S. Army South, vía Wikimedia Commons, dominio público. Fotografía de archivo, no corresponde a Vanguardia del Sur 2026.


