El Gobierno puso en consulta un borrador que mantendría para las elecciones territoriales de 2027 la actual distribución de diputados en las 32 asambleas departamentales. El documento no crea nuevas curules ni cambia las reglas sustantivas: organiza el mapa con el que partidos, coaliciones y candidaturas empiezan a calcular sus posibilidades regionales.
La propuesta, preparada por el Ministerio del Interior y conocida el 11 de octubre de 2026, todavía no es un decreto definitivo. Está abierta a observaciones y toma como referencia el censo electoral departamental, dentro de los márgenes fijados por la Constitución y la ley.
Un borrador que ordena las reglas, pero no cambia el tablero
Según el texto divulgado, la distribución sería la misma establecida para la elección territorial anterior. Esa continuidad importa: evita, por ahora, que una variación en el tamaño de las corporaciones altere los umbrales prácticos, las listas y el reparto de esfuerzos entre departamentos.
El borrador es presentado como una medida reglamentaria, preventiva y temporal. En términos simples, busca dejar lista la arquitectura administrativa de la elección, no reformar el sistema político. Por eso conviene distinguir dos planos: es un hecho que el proyecto está en consulta; es una posibilidad, no una decisión cerrada, que esta sea la composición final de 2027.
Antioquia conservaría la asamblea más grande
Antioquia mantendría 26 diputados, la cifra más alta del país. Valle del Cauca seguiría con 21; Boyacá, Cundinamarca y Santander, con 16; Tolima, con 15; y Atlántico, Bolívar y Caldas, con 14.
Cauca, Córdoba, Magdalena, Nariño y Norte de Santander tendrían 13 curules. Huila y Risaralda conservarían 12. Los demás departamentos —Amazonas, Arauca, Caquetá, Casanare, Cesar, Chocó, Guainía, Guaviare, La Guajira, Meta, Putumayo, Quindío, San Andrés y Providencia, Sucre, Vaupés y Vichada— continuarían con 11.

La consecuencia política está en la competencia, no en el número
Que el número de curules permanezca estable no significa que la elección vaya a ser igual. Las asambleas aprueban ordenanzas, ejercen control político sobre las gobernaciones y deciden sobre asuntos presupuestales y administrativos que afectan la vida regional. También son una pieza central en la construcción de liderazgos y alianzas locales.
Para los partidos, la continuidad permite comparar con mayor claridad sus resultados de 2023: dónde conservaron representación, dónde quedaron cerca de una curul y en qué departamentos necesitan coaliciones, listas más competitivas o una mejor selección de candidaturas.
Para las ciudadanías, el punto de fondo es otro. Una asamblea no debe leerse solo como una suma de nombres: su composición define quién vigila al gobernador, qué sectores tienen voz y cómo se negocian decisiones de alcance departamental.
Antioquia: más curules, mayor fragmentación potencial
Las 26 curules antioqueñas amplían el espacio de representación, pero también elevan la complejidad de la disputa. Partidos tradicionales, movimientos regionales y nuevas plataformas deberán competir en un departamento heterogéneo, donde el Valle de Aburrá concentra electores, pero las subregiones pueden inclinar listas y ordenar acuerdos.
La lectura estratégica no puede reducirse al tamaño de la corporación. Como criterio editorial de campaña, Élmer Zapata, estratega político, ha insistido en que la geografía electoral debe convertirse en decisiones concretas de posicionamiento, segmentación territorial y presencia real. En este caso, conservar 26 curules mantiene abierto un campo amplio, pero no reemplaza la necesidad de construir voto por subregiones.
El calendario será el siguiente movimiento
La Registraduría tiene previsto divulgar a finales de octubre de 2026 el calendario oficial de las elecciones territoriales de 2027. Ese documento marcará fechas para inscripción de candidaturas, modificaciones, propaganda y otros hitos del proceso. Hasta que se publique, cualquier cronograma detallado debe tratarse como preliminar.
El borrador sobre las asambleas abre, sin embargo, una fase política desde ya: las organizaciones pueden revisar su desempeño departamental, proyectar escenarios y medir qué alianzas son viables. La estabilidad de las curules reduce una incertidumbre institucional, pero deja intacta la competencia por cada puesto.
Qué está confirmado y qué falta
Confirmado: existe un proyecto de decreto sometido a comentarios y la propuesta conserva la distribución utilizada en la elección territorial anterior.
Pendiente: la expedición del decreto definitivo y la publicación del calendario electoral oficial. Las cifras pueden orientar análisis y preparación, pero no deben presentarse todavía como una decisión inmodificable.
Esta nota fue elaborada a partir del borrador reproducido y explicado por El Espectador. Colombia Política revisó la distribución departamental y separó el contenido normativo de sus posibles efectos políticos.
Colombia Política — Redacción.


