Un carro bomba destruyó el peaje de El Bordo, en la vía Panamericana entre La Sierra y Patía, dejó al menos tres civiles heridos y obligó al Gobierno a convocar un consejo extraordinario de seguridad en Cauca. El ataque convirtió una carretera estratégica del suroccidente en el escenario más visible del pulso por el control territorial.
La Tercera División del Ejército atribuyó la acción a la estructura Carlos Patiño, disidencia de las FARC bajo el mando de Iván Mordisco. Esa responsabilidad corresponde, por ahora, a la versión oficial de la Fuerza Pública; no se informó de una reivindicación pública del atentado por parte del grupo.
La Panamericana vuelve a quedar en el centro
El ataque ocurrió en la madrugada del lunes 12 de octubre. La explosión dañó el peaje y forzó el cierre del corredor mientras las autoridades aseguraban la zona. La vía conecta a Cauca y Nariño con el centro del país y es fundamental para el transporte de personas y mercancías hacia Ecuador.
El presidente Abelardo de la Espriella condenó el atentado y afirmó que los responsables serían perseguidos. El gobernador Octavio Guzmán respondió con un llamado urgente al Gobierno nacional para reforzar la presencia institucional y coordinar acciones con la cúpula militar.

Un consejo de seguridad bajo presión
El ministro de Defensa anunció una reunión extraordinaria con los ministros del Interior y de Justicia, la cúpula militar y policial, y autoridades territoriales. El objetivo oficial es fortalecer operaciones contra los grupos armados, recuperar control territorial y proteger a las comunidades.
La convocatoria responde a una secuencia, no a un hecho aislado. Durante el fin de semana murieron dos integrantes del Ejército en acciones distintas en Cauca: uno en un ataque con drones atribuido al ELN en La Vega y otro después de un combate con disidencias en Timbío.
La disputa va más allá de una carretera
La Panamericana tiene valor económico, logístico y simbólico. Atacarla afecta a transportadores, productores y comunidades, pero también muestra la capacidad de los grupos armados para interrumpir una arteria nacional y desafiar la autoridad del Estado.
En Cauca confluyen corredores hacia Valle del Cauca, Nariño y Huila, economías ilegales y zonas rurales con presencia institucional insuficiente. La Defensoría del Pueblo ha advertido sobre riesgos para la población derivados de la confrontación entre disidencias y ELN, incluidos homicidios, extorsión, reclutamiento y uso de explosivos.
La prueba será recuperar movilidad y confianza
El éxito del consejo de seguridad no puede medirse solo por anuncios de operativos o recompensas. En el corto plazo, debe restablecerse la movilidad con condiciones seguras. En el mediano plazo, la respuesta deberá evitar que el control de la vía dependa de intervenciones temporales después de cada ataque.
El gobernador elevó el costo político para la Nación al pedir públicamente presencia de la cúpula militar. El Gobierno, que ha construido su discurso alrededor de la recuperación de la autoridad, enfrenta ahora una prueba concreta en uno de los departamentos con mayor presión armada.
Hechos confirmados: hubo una explosión con un vehículo cargado de explosivos, el peaje resultó destruido, al menos tres civiles quedaron heridos y se convocó un consejo de seguridad. Versión oficial pendiente de investigación: la autoría atribuida por el Ejército a la estructura Carlos Patiño.
Fuentes: reporte de The Associated Press y cobertura de El País, que incorpora comunicaciones del Ejército, la Presidencia y la Gobernación del Cauca.
Colombia Política — Redacción.


