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Defensoría pide rectificar a dos senadores por señalamientos contra magistrada de la JEP

Ilustración conceptual sobre la desinformación digital, con un teléfono y referencias a información engañosa.

La Defensoría del Pueblo pidió este 24 de octubre a los senadores María Clara Posada, del Centro Democrático, y Germán Rodríguez, de Salvación Nacional, rectificar afirmaciones sobre la magistrada de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) Julieta Lemaitre. La solicitud eleva una controversia nacida en redes sociales al terreno institucional: enfrenta el control político sobre la justicia transicional con los límites que imponen la veracidad, la autonomía judicial y la violencia digital de género.

La petición de rectificación no es una sentencia ni una sanción contra los congresistas. Es un pronunciamiento de la Defensoría, que calificó varios señalamientos como falsos o carentes de sustento. Los senadores y Salvación Nacional rechazaron esa caracterización y defendieron sus intervenciones como parte del debate público.

Qué originó la controversia

El episodio gira alrededor de videos que retoman fragmentos de una audiencia de 2019. Según la JEP, las piezas fueron editadas y difundidas fuera de contexto para insinuar que Lemaitre habría favorecido o protegido a antiguos comandantes de las Farc. El tribunal rechazó el 21 de octubre lo que describió como una campaña de desprestigio contra la magistrada.

La Defensoría sostuvo que las publicaciones atribuyeron a Lemaitre conductas que no corresponden con sus decisiones judiciales y que algunas expresiones incorporaron estereotipos o ataques asociados a su condición de mujer. También recordó que la crítica a una providencia es legítima, pero no habilita la difusión de información manipulada ni los ataques personales.

Logotipo institucional de la Jurisdicción Especial para la Paz de Colombia.
Logotipo de la Jurisdicción Especial para la Paz. Imagen: Jurisdicción Especial para la Paz, vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

Lo que está probado y lo que sigue en disputa

Hay tres hechos verificables. Primero, la JEP rechazó públicamente la circulación de los videos y afirmó que presentaban fragmentos manipulados. Segundo, la Defensoría pidió una rectificación a los dos senadores. Tercero, los sectores señalados se opusieron a la solicitud y negaron haber promovido violencia política o desinformación.

Lo que no existe, al menos en los documentos públicos conocidos, es una decisión judicial que declare responsables a Posada o Rodríguez por una conducta sancionable. Tampoco los videos, por sí solos, prueban que Lemaitre haya actuado en complicidad con comparecientes de la antigua guerrilla. Convertir cualquiera de esas hipótesis en un hecho excedería la evidencia disponible.

La Defensoría respaldó su posición con el registro de actuaciones de la justicia transicional y señaló que la Sala de Reconocimiento ha emitido nueve autos de imputación contra 74 antiguos mandos de las Farc. Esa cifra fue presentada para controvertir la idea de que el tribunal no ha atribuido responsabilidades. Sin embargo, el desempeño general de la JEP y el ritmo de sus sanciones siguen siendo asuntos legítimos de escrutinio político.

El punto político: crítica institucional o campaña personal

La discusión importa porque anticipa una tensión que puede crecer de cara al ciclo electoral de 2027. La JEP seguirá siendo un eje de polarización: sus decisiones permiten a la oposición cuestionar la implementación del Acuerdo de Paz, mientras que el Gobierno y sectores defensores del proceso suelen presentar los ataques al tribunal como intentos de deslegitimar la justicia transicional.

En ese escenario, un video corto y emocional puede alcanzar más audiencia que una providencia extensa. El incentivo político consiste en simplificar decisiones complejas hasta convertirlas en una acusación personal. El costo democrático aparece cuando la edición altera el sentido de lo ocurrido o cuando el debate abandona el contenido de las decisiones y se concentra en rasgos personales de quien las adopta.

Para los partidos, el caso deja una regla práctica: antes de amplificar un clip judicial, conviene contrastarlo con la audiencia completa, la providencia y la respuesta de la institución. Para la JEP y la Defensoría, también hay una exigencia: responder con documentos comprensibles, tiempos rápidos y datos que permitan a la ciudadanía evaluar el fondo, no solo confiar en una declaración de autoridad.

Una disputa que no termina con la rectificación

La solicitud de la Defensoría no cierra la controversia. Posada y Salvación Nacional sostienen que el organismo está descalificando una crítica política y mantienen sus cuestionamientos a la JEP. Esa respuesta convierte el episodio en una disputa entre instituciones y oposición sobre quién define la frontera entre denuncia, interpretación y desinformación.

La salida democrática no está en blindar a los magistrados frente al escrutinio ni en normalizar acusaciones sin respaldo. Está en exigir evidencia completa a quien cuestiona y explicaciones verificables a quien ejerce poder judicial. En tiempos de campaña permanente, esa diferencia es decisiva: una crítica fuerte puede fortalecer el control ciudadano; una narrativa sostenida en recortes engañosos lo debilita.

Fuentes consultadas

Imagen destacada: “Disinformation”, ilustración de Abdullah Al Hossain, vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

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