Análisis de Colombia Política
El electorado que llevó a Abelardo de la Espriella a la Presidencia no funciona como un bloque ideológico uniforme. Un informe publicado el 23 de octubre por la Fundación Friedrich Ebert (FES) identifica cinco perfiles dentro de su base de apoyo y muestra una tensión central para el Gobierno: la agenda de mano dura que moviliza a los sectores más punitivos puede alejar a jóvenes populares, mujeres expetristas y conservadores que rechazan respuestas autoritarias en seguridad.
El hallazgo importa más allá de la campaña de 2026. Ayuda a entender qué mensajes pueden mantener unida a la coalición presidencial, dónde podrían abrirse fracturas ante decisiones concretas y por qué las etiquetas simples —“derecha”, “antipetrismo” o “voto de orden”— resultan insuficientes para explicar casi 13 millones de votos.
Qué estudió el informe
El documento Un electorado diverso: radiografía al voto por la ultraderecha en Colombia fue elaborado por Cristóbal Rovira Kaltwasser, de la Pontificia Universidad Católica de Chile, y Laura Wills-Otero y Jorge Andrés Manrique-Celis, de la Universidad de los Andes. Es un informe institucional financiado y publicado por la FES; no se presenta como artículo sometido a revisión por pares.
La investigación utiliza dos encuestas en línea realizadas por Ipsos a personas mayores de 18 años residentes en Colombia. Cada ola tuvo 1.500 respuestas: la primera se levantó entre el 18 y el 25 de mayo de 2026, antes de la primera vuelta, y la segunda entre el 11 y el 16 de junio, antes del balotaje. El diseño aplicó cuotas por macrozona, sexo, edad y nivel socioeconómico, y luego ponderó los resultados para aproximarlos a la población nacional.
Para identificar los perfiles internos, los autores trabajaron con 599 casos completos de personas que manifestaron intención de votar por De la Espriella en segunda vuelta. Usaron un análisis de perfiles latentes sobre siete dimensiones: gasto estatal, desarrollo frente a medioambiente, feminismo, aborto, mano dura contra el crimen, inmigración y legitimidad de la movilización social.
Cinco electorados dentro de una misma victoria
| Perfil | Peso estimado | Rasgo político principal |
|---|---|---|
| Derecha convencional politizada | 30,1 % | Conservadora, interesada en política y favorable al orden y la mano dura. |
| Juventud popular contestataria | 22,2 % | Más joven, de origen popular y favorable a la protesta de 2021; menos punitiva. |
| Conservadurismo moral punitivo | 19,6 % | Combina posiciones morales conservadoras con respuestas duras frente al delito. |
| Tolerante en seguridad, conservador en moral | 14,5 % | Rechaza el aborto, pero también se distancia de la mano dura. |
| Mujeres expetristas anti mano dura | 13,6 % | Defiende mayor gasto estatal y rechaza políticas punitivas, aunque mantiene reservas culturales conservadoras. |
La derecha convencional politizada es el grupo más grande, pero no alcanza por sí sola un tercio de la coalición. Dos segmentos —la juventud popular contestataria y las mujeres expetristas— reúnen más de un tercio del apoyo analizado y se apartan de las políticas de mano dura. Esa combinación cuestiona la idea de que la elección otorgó un mandato uniforme para endurecer todas las respuestas estatales.

La mano dura es el punto de mayor fricción
La seguridad fue una de las promesas más visibles de De la Espriella, pero el informe sugiere que su interpretación no es igual entre quienes lo apoyaron. Los sectores punitivos esperan autoridad, control y castigo. La juventud popular contestataria, en cambio, combina conservadurismo en algunos asuntos con una valoración positiva de la protesta social y una menor adhesión a la represión.
La implicación política es directa: una respuesta policial desproporcionada ante movilizaciones puede consolidar al núcleo duro, pero erosionar el respaldo de votantes jóvenes y populares que llegaron a la segunda vuelta por rechazo al petrismo, inconformidad con la oferta disponible o cálculo estratégico, no necesariamente por identificación plena con el programa presidencial.
También aparece una tensión económica. El apoyo a De la Espriella no equivale a una adhesión uniforme a la reducción del Estado. Las mujeres expetristas anti mano dura muestran mayor preferencia por el gasto público, y otros segmentos no se ordenan con claridad alrededor de un programa económico neoliberal. Recortes en salud, educación o transferencias pueden producir costos distintos a los que anticiparía una lectura exclusivamente ideológica del triunfo.
Lo que cambia para las campañas de 2027
Para Defensores de la Patria y sus aliados, las elecciones regionales de 2027 exigirán mensajes segmentados. Un discurso nacional centrado solo en seguridad puede ser eficaz para activar a la derecha politizada y al conservadurismo punitivo, pero insuficiente en municipios donde el voto presidencial se mezcló con demandas sociales, malestar juvenil o rechazo a las élites políticas.
La oportunidad de la oposición tampoco consiste en tratar a todos los votantes del presidente como un bloque radical. El informe sugiere espacios de competencia alrededor de empleo, gasto social, garantías para la protesta y límites al uso de la fuerza. Una narrativa que estigmatice a los electores puede cerrar esas puertas; una que reconozca sus diferencias puede disputar apoyos sin negar las preocupaciones por seguridad y orden.
En los territorios, la investigación invita a combinar datos nacionales con escucha local. Los cinco perfiles son una herramienta para formular hipótesis, no un mapa automático de cada departamento o municipio. Antes de convertirlos en estrategia, una campaña debería validar qué tensiones predominan en su zona mediante encuestas representativas, entrevistas y análisis de conversación pública.
Los límites de la evidencia
El estudio ofrece evidencia valiosa, pero tiene límites. Las encuestas fueron en línea y se realizaron antes de las dos jornadas electorales; miden intención y actitudes declaradas, no verifican el voto depositado. El análisis de los cinco perfiles se apoya en 599 casos completos, por lo que los segmentos pequeños deben interpretarse con cautela.
Además, un análisis de perfiles latentes agrupa respuestas similares: no demuestra que cada persona encaje perfectamente en una etiqueta ni establece relaciones causales. Las comparaciones con Argentina, Brasil y Chile también requieren prudencia porque los modos de recolección de datos no fueron idénticos. El propio informe reconoce esa limitación.
La evidencia sí permite una conclusión sólida: la coalición que ganó la Presidencia es más heterogénea de lo que su retórica de campaña sugiere. La inferencia política —que la mano dura o los recortes pueden fracturarla— es plausible, pero deberá contrastarse con decisiones reales del Gobierno y con nuevas mediciones de opinión.
Una mayoría que debe administrarse
De la Espriella ganó con una identidad política intensa, pero gobierna sobre una alianza de motivaciones distintas. Su desafío no es solo conservar a quienes comparten su visión más dura; es evitar que las decisiones tomadas para complacerlos expulsen a los sectores que votaron por él desde posiciones menos punitivas, más estatistas o simplemente antipetristas.
La gran lección para 2027 es que una victoria presidencial no se traslada de manera mecánica a gobernaciones y alcaldías. Las coaliciones nacionales se fragmentan cuando aterrizan en problemas concretos: seguridad barrial, empleo, servicios públicos, educación y trato a la protesta. Los cinco perfiles no predicen por sí solos el próximo resultado, pero ofrecen una brújula más precisa que la etiqueta de un electorado homogéneo.
Fuentes
- Rovira Kaltwasser, Wills-Otero y Manrique-Celis: Un electorado diverso, FES, 2026.
- Ficha institucional de la Fundación Friedrich Ebert, publicada el 23 de octubre de 2026.
- Cobertura periodística de EL PAÍS sobre los cinco perfiles.
Imagen destacada: Abelardo de la Espriella durante la campaña de 2026. Imagen: Abelardo de la Espriella, vía Wikimedia Commons. Licencia CC0 1.0.


